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Los desafíos de Radio Ya y Radio Corporación

Por Cristiana Chamorro Barrios

Las combativas radios de Nicaragua, la Ya y la Corporación, símbolos de la polarización política e ideológica en la década de los 80, no pudieron escapar a los efectos del pacto político negociado en 1999 entre el Frente Sandinista de Daniel Ortega y el Presidente Arnoldo Alemán.

Ambos partidos mayoritarios en la Asamblea Nacional reformaron la Ley Electoral y la Constitución Política con el propósito único y exclusivo de repartirse entre ellos cuotas de poder en las diferentes instituciones del Estado, preservar la inmunidad de sus dirigentes y, entre otros abusos de poder, excluir la participación de distintas fuerzas políticas en las próximas elecciones municipales y presidenciales.

Como resultado de dicho acuerdo entre el partido de gobierno y la oposición frentista, las leyes y las instituciones de Nicaragua se han venido adaptando a los caprichos de Alemán y Ortega en un acelerado proceso autodestructivo del aparato gubernamental, la democracia y toda la institucionalidad del país, incluyendo algunos medios de comunicación al servicio del pacto libero-sandinista.

En este contexto, radio Ya y radio Corporación, expresiones extremistas del sandinismo y del gobierno actual respectivamente, han sido cooptadas por este nuevo régimen político bipartidista basado en la coacción y construcción de toda clase de dependencias hacia Alemán y Ortega. Ambas radios han sido puestas al servicio de lo que en Nicaragua popularmente llamamos "la fuerza bruta del pacto".

El proceso de radio Ya es quizás un buen ejemplo para entender el significado de dicha expresión política. Cuando su director Carlos Guadamuz intentó desafiar el acuerdo político entre su jefe Daniel Ortega y Alemán, radio Ya fue inmediatamente intervenida por los trabajadores con protección de la policía y respaldo del Presidente.

Ortega demandó al director de la radio, su antiguo correligionario y hermano, bautizado por sus adversarios como "vocero del terror orteguista". El director de la Ya perdió la insurrección contra el pacto Alemán-Ortega y el 22 de diciembre de 1999 fue sacado de la estación de forma aparatosa, con turbas al igual que en el pasado y finalmente "purgado" del partido sandinista, como en los antiguos regímenes comunistas.

La radio Ya, hija de la "piñata" o repartición de bienes sandinista en el 90, volvió al servicio de los intereses de su dueño Daniel Ortega. La Ya fue fundada como voz oficial del partido sandinista en 1990, cuando el FSLN perdió las elecciones frente a doña Violeta Barrios de Chamorro. Durante el período de traspaso de poder, los Sandinistas fundaron dicha radio apropiándose de equipos recién donados por los gobiernos de Hungría y Checoslovaquia al Estado de Nicaragua.


Originalmente nació como una sociedad anónima integrada por Carlos Guadamuz y cuatro testaferros militantes del partido sandinista. En 1994, la radio sufrió su primera crisis de liderazgo con la desintegración de la Dirección Nacional del Frente Sandinista y la ruptura de ese partido. Los supuestos dueños de la radio tomaron partido en el conflicto partidario y la junta directiva se desintegró y se convirtió en una sociedad integrada por Guadamuz y su familia.

Esta última fue disuelta por Daniel Ortega durante la toma de la emisora el año pasado. Actualmente la Ya pertenece a otra sociedad anónima denominada Atarrya, siglas que significan Asociación de Trabajadores de Radio Ya. Supuestamente el 49 por ciento de sus acciones pertenecen a los trabajadores y el otro 51 por ciento al Partido Frente Sandinista que liderea Ortega.

En este último pleito partidario producto del pacto Alemán-Ortega, la Ya sufrió una baja del 18 por ciento de su audiencia, aunque todavía mantiene el primer lugar en la banda de AM. Lo interesante es que ese 18 por ciento perdido por la Ya no fue captado por radio Corporación, sino que automáticamente se dividió entre diversas radios que durante el 90 comenzaron a despuntar con un perfil independiente, aunque en situación de supervivencia frente a los dos gigantes del dial.

Radio Corporación, que en su época de oro sirvió como abanderada del antisandinismo y del anticomunismo, no pudo capitalizar sobre el conflicto intrapartidario de la Ya por su dependencia misma del gobierno y del partido liberal. Es una radio que vive en las glorias de un pasado que no existe desde hace diez años en Nicaragua. No tiene una oferta informativa nueva, ni de entretenimiento, sino únicamente de opinión editorial, ideológica y política en los asuntos nacionales e internacionales.

Por otra parte, el vínculo familiar de su dueño con el Presidente de la República ha hecho que se le perciba como una radio más oficialista que la misma del Estado. Además, tiene el agravante que casi todos sus periodistas son empleados del gobierno y dependen de la publicidad estatal que Alemán utiliza descaradamente para premiar y castigar la libertad de expresión conquistada hace diez años en el período de Violeta Chamorro.

Los analistas de radio consideran que radio Corporacion está perdida si no cambia su programación y si los liberales pierden las elecciones en el 2001.

Radio Ya, a pesar de ser un instrumento del partido sandinista, mantiene su primer lugar con una programación noticiosa y oportuna. Ofrece espacio permanente para la denuncia con micrófono abierto a la ciudadanía, que se siente oída en una radio que inmediatamente la hace protagonista de la noticia y le responde, haciendo las veces de policía, juez, regulador de tarifas de agua, luz, y otros servicios que la poblacion busca en los medios de comunicación.

Actualmente radio Ya es una de las principales fuentes de información en los periódicos y los canales de televisión. Según los jefes de redacción de los medios más importantes, la Ya es monitoreada todo el día porque está en todas partes.

Tiene una red de personas voluntarias en los lugares donde siempre está la información. No se llaman corresponsales, sino "cazadores de noticias". No son estudiantes de periodismo; son los camilleros en los hospitales, los litigantes que se mueven en los juzgados, la vendedora que reporta el suceso en el momento, o una amiga que transmite detalles de una conferencia como si el radioescucha estuviera presente.

En Nicaragua la Ya continúa siendo un fenómeno radial con un mercado sandinista leal y cautivo. Es también una referencia importante para saber lo que está ocurriendo en cualquier parte del país. Sin embargo, la revolución del espectro radial amenaza su liderazgo, que ya es disputado por numerosas radios que incursionaron en la banda de FM a partir de 1990.

En esta banda la oferta radial ha venido con nuevas propuestas informativas, formatos novedosos, ofertas frescas de opinión editorial y, por supuesto, más posibilidades de entretenimiento. El 75 por ciento de la población nicaragüense es menor de 35 años y vive con otra mentalidad. Buscan servicios, consejos para la vida diaria y creen en oir música. Si se les habla por más de cinco minutos de algo irrelevante para sí cambian hacia la competencia en el dial, que ya no consiste únicamente de la Ya y la Corporación.

A medida que las ideologías sigan quedando atrás y la política decepcione más a la gente, las audiencias cautivas seguirán reduciéndose. Ninguna radioemisora en Nicaragua, ni siquiera la Ya, puede sentirse segura de la preferencia que hoy tiene. Si no se renueva al ritmo de los radioescuchas y sus dinámicos hábitos de consumo, es posible que mañana la Corporación y la Ya sólo sean referencias históricas de un tiempo al que respondieron en su momento, pero que con la democracia no supieron trascender.


Cristiana Chamorro Barrios es hija de Pedro Joaquín Chamorro y de la ex presidenta de Nicaragua Violeta Barrios de Chamorro.

(octubre del 2000)

CENTRO INTERNACIONAL DE PRENSA
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE LA FLORIDA, MIAMI - 2000