Campañas
y elecciones. Como director de periódico usted ya sabe cómo planificar
ese tipo de cobertura. Se trata de una práctica habitual.
Designa a
un reportero político y, tal vez, a otros dos reporteros para
que sigan la pista de los candidatos. Los reporteros analizan
y escriben sobre lo que el candidato dice y hace. Quizás sus periodistas
intenten, incluso, entrevistar a los candidatos y preparar una
nota acerca de la persona que hay detrás de cada uno de ellos.
Pero, ¿por
qué no intentar hacerlo de otro modo? Olvídese por un momento
de los candidatos. Hable con los votantes. Realice una encuesta.
Analice los resultados. Escoja los 10 temas más importantes para
los votantes. Cada semana tome uno de esos temas y escriba un
artículo bien documentado sobre el asunto. Finalmente, hable con
los candidatos e indague cuáles son sus puntos de vista sobre
ese tema en particular.
Esa no es
una práctica común. Pero, sin dudas, podría dar lugar a mejores
artículos.
En los Estados
Unidos, cada vez más y más periódicos desde San Francisco
a Miami están invitando a los lectores a tomar parte de
la cobertura de las campañas políticas. Cerca de 170 periódicos
de todo el país han adoptado esta práctica con el fin de involucrar
más al público en los asuntos de la comunidad.
La filosofía
detrás de este nuevo modo de cubrir las noticias y, en especial,
las campañas políticas, ha dado lugar a un popular movimiento
entre los periodistas de Estados Unidos. Un movimiento que tiene
que ver tanto con la democracia como con el periodismo, y que
lleva el nombre de "periodismo cívico".
Sin embargo,
no todo el mundo está de acuerdo con sus principios. La lista
de escépticos incluye editores de los más destacados y poderosos
periódicos de Estados Unidos: el Washington Post y el New
York Times, por citar algunos.
De cualquier
manera, el concepto básico del movimiento de periodismo cívico
es atractivo, y los periodistas latinoamericanos podrían aprender
una nueva lección poniendo oídos al debate sobre el tema que tiene
lugar en los Estados Unidos. Para comprender el debate, sin embargo,
es preciso estar al tanto de sus breves antecedentes.
El padre no
oficial del periodismo cívico es Davis "Buzz" Merritt.
Merritt, un periodista con casi 40 años de experiencia, es director
de The Wichita Eagle, de Kansas. El periódico tiene
una circulación de 122,000 ejemplares, aproximadamente, en una
ciudad de más de 300,000 habitantes.
En 1988, Merritt
se sintió desencantado y molesto con la cobertura de la campaña
presidencial entre el expresidente George Bush y Michael Dukakis,
rival por el partido demócrata. Su jefe se quejó de que la cobertura
de prensa careció de una discusión seria de los temas importantes
de la campaña.
Terminado
el proceso, Merrit prometió a sus lectores que las cosas serían
diferentes en las siguientes elecciones, y lo hizo por escrito.
Antes de que
se iniciara la campaña por la gobernación de Kansas, en 1990,
escribió un editorial en el que informaba sobre los planes de
cobertura del periódico. "Creemos que los votantes tienen
el derecho de que los candidatos aborden los temas en profundidad",
escribió.
Merrritt agregó
que los lectores del Eagle tendrían "la oportunidad
de comprender en detalles los puntos de vista de los candidatos
acerca de los asuntos de más importancia para el estado de Kansas".
Cumplió su
promesa. Ese año, The Wichita Eagle lanzó un proyecto para
propiciar la participación del público en las elecciones por la
gobernatura del estado. El periódico hizo una encuesta entre los
residentes locales. Al revisar los resultados, los reporteros
encontraron cuáles eran los 10 temas de más importancia para la
comunidad. La delincuencia, el desarrollo económico, los impuestos
y los servicios de salud estaban en la lista. Cada sábado, los
reporteros escribían extensos artículos con antecedentes, informaciones
y análisis sobre cada uno de esos 10 tópicos. Crearon también
un espacio semanal para publicar los puntos de vista de los candidatos
sobre cada uno de los temas.
Jay Rosen,
profesor adjunto de periodismo de la Universidad de Nueva York
y director del "Proyecto sobre la vida pública y la prensa",
habla con entusiasmo acerca del trabajo de Merritt.
" Where
They Stand (¿Qué proponen?) el nombre
del proyecto, más que una guía para los votantes, fue un
debate sobre lo que en realidad debe ser la política: preocupación
pública y debate público", dijo.
Los esfuerzos
de Merrit impulsaron un movimiento nacional. Y, desde entonces,
es muy probable que el periodismo nunca vuelva a ser el mismo.
Periódicos
de todo el país comenzaron a examinar sus tácticas de cobertura
de las elecciones. Por todas partes comenzaron a proliferar proyectos.
"La Voz del Pueblo", nació en Boston, Massachusetts.
"Nosotros, el pueblo", se creó en Madison, Wisconsin.
En San Francisco, "La voz del votante" acaparó titulares
y en Miami, la mayoría del pueblo apoyó el proyecto "Conversaciones
de la comunidad".
Finalmente
Merrit plasmó sus ideas y experiencias sobre el periodismo cívico
en un libro titulado "Periodismo cívico y vida cívica: ¿por
qué no es suficiente con contar las noticias?"
The Pew Charitable
Trusts, una acaudalada organización filantrópica con sede en Philadelphia,
Pennsylvania, respaldó el concepto e inició sus propios esfuerzos
al establecer en Washington The Pew Center for Civic Journalism,
dedicado a apoyar el ejercicio del periodismo cívico y ofrecer
ayuda económica a los periódicos que lo ejercen.
En un informe
sobre cinco casos de diarios que asumieron proyectos de periodismo
público, Jan Schaffer, subdirector del centro, escribió que el
periodismo cívico había "fortalecido" el papel del periodismo
en una democracia.
"Cuando
los periodistas alientan la participación de los ciudadanos, mejora
el nivel de solución de los problemas de la comunidad, y también
mejora el periodismo", escribió.
Ese no es
el punto de vista de Leonard Downie, director ejecutivo del Washington
Post.
"Lo que
más me molesta es que algunos periódicos en lugar de utilizar
sus páginas editoriales o la columna del editor, usan sus espacios
destinados a las noticias para lograr efectos específicos en la
comunidad", afirma Downie en "Breaking The News: How
the Media Undermines Democracy in America", un libro publicado
por James Fallows.
Fallows, reportero
del Atlantic Monthly considera que el periodismo cívico
es un modelo que puede ser utilizado para restaurar la imagen
de la prensa. El libro critica a los medios de prensa por ser
"irresponsables" en la manera en que utilizan su poder
y por no cumplir su cometido.
Otros argumentan
que el periodismo cívico no es nada nuevo. Para ellos significa
simplemente hacer buen periodismo.
Merritt, sin
embargo, afirma que el periodismo cívico es un fenómeno aún nuevo
y en definición. "En este momento tan temprano en la vida
del periodismo cívico nadie tiene un derecho de autor en cuanto
a cómo llevar esa filosofía a los medios impresos y electrónicos",
escribió Merritt en el Media Studies Journal.
"Ese es el porqué de toda esta experimentación, y por eso
es tan esencial."
En un artículo
para la revista American Journalism Review,
Carl Sessions Stepp, profesor de periodismo de la Universidad
de Maryland, aplaudió el movimiento de periodismo cívico, pero
afirmó no estar convencido de que sea la respuesta correcta para
los males que sufre la prensa en Estados Unidos. Sin embargo,
considera que, de todo esto, los periodistas pueden aprender varias
lecciones.
"La parte
más difícil del periodismo cívico ya ha sido hecha: ha roto las
barreras del cambio", escribe Stepp. "Le ha dado energía
a la comunidad periodística y ha creado un ímpetu que no debe
desperdiciarse".
Ciertamente,
el periodismo cívico ha animado a algunos directores de medios
de prensa en América Latina, quienes recientemente participaron
en un evento dirigido por Steep. El forum tuvo lugar en el American
Press Institute, cerca de Washington.
"Me entusiasmó
el tema", dijo Miguel Febles, jefe de redacción de Listín
Diario, de Santo Domingo. "Hay una búsqueda de nuevos
caminos para ganar el interés del público en los periódicos, y
esta es una idea novedosa."
Febles afirmó
que su periódico utiliza el método convencional en la cobertura
de elecciones. Muy pocas veces hablan con los votantes. Es a los
candidatos y los funcionarios del gobierno a quienes se dirigen
sus reporteros a la hora de cubrir las campañas políticas.
Rafael Agustín
López, secretario de redacción y editor de suplementos del diario
El Sur, de Concepción, Chile, dice que su periódico quiere
tener más interacción con la comunidad. "Nosotros queremos
saber cómo se hace," dijo.
Pero hay que
hacerlo con cuidado, opina Philip Meyer, profesor de periodismo
de la Universidad de la Carolina del Norte, Estados Unidos.
"El objetivo
del periodismo público es crear una comunidad en constante aprendizaje,
que discuta, no solo desde una actitud emotiva, sino sobre la
base de cómo funcionan las cosas", dijo Meyer. "Abandonar
el principio tradicional de la objetividad periodística al practicar
el periodismo no necesariamente tiene que ser malo si podemos
sustituir la objetividad del método periodístico."
"Ese
patrón es mejor y nos permite mantener nuestra honestidad",
dijo.
Nota:
Para más información sobre periódicos de Estados Unidos que practican
el periodismo cívico, puede consultar la siguiente página de Internet:
http://www.cpn.org. Una vez dentro, oprima "Topics"
y luego, "Journalism".