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La Prensa frente a Mitch
Por Renán Martínez

Aquel 25 de octubre por la noche, La Prensa, que se edita en San Pedro Sula, Honduras, se aprestaba a cerrar su edición destacando en primera plana el enorme triunfo del equipo Motagua sobre su eterno rival el Olimpia, victoria que lo convertía en el campeón nacional de la Liga de Fútbol No Aficionado.

Era el segundo título consecutivo en una misma temporada que obtenían "las águilas" del Motagua, equipo al que sus seguidores también han bautizado con el nombre de "ciclón azul". Sin embargo, otro ciclón de dimensiones dramáticas, relegó a última hora la noticia deportiva a un modesto espacio, porque las noticias que entraron al cierre de la edición alertaban sobre la inminente llegada de Mitch a costas hondureñas en el transcurso de las siguientes horas.

"Alerta Roja por el paso de Mitch", fue el titular que en grandes caracteres negros destacó La Prensa en su edición del lunes 26 de octubre. A la izquierda aparecía una imagen captada por el satélite donde se observaba la posición del huracán.

Ese día comenzaron a cumplirse los pronósticos del Centro Nacional de Huracanes de Miami. El meteoro que se acercaba cada vez más a las costas hondureñas por el lado de La Mosquitia, provocando incesantes lluvias en todo el país. También ese fatídico lunes cambió completamente la diaria rutina del personal de redacción de La Prensa: los reporteros tuvieron que olvidarse de las fuentes habituales de información para desplazarse a los lugares que ya estaban siendo afectados por las inundaciones.

Hasta el personal asignado a otros departamentos de la sala de redacción se vio involucrado de repente en aquel corre-corre en que se convirtió la cobertura de este desastre natural cuyas dimensiones se fueron conociendo poco a poco.

El lunes, Mitch había alcanzado la categoría cinco que se da a los huracanes cuyos vientos alcanzan hasta los 250 kilómetros por hora, pero de pronto la población se sintió más confiada cuando el servicio meteorológico anunció que había cambiado el rumbo. En realidad faltaba lo peor.

Una foto publicada en primera página de La Prensa del martes, mostraba el vórtice de Mitch en toda su dimensión, mientras en las páginas interiores se informaba sobre las evacuaciones de pobladores de algunas zonas de alto riesgos, y se daban a conocer las medidas de prevención que debía tomar la población.

Las páginas dedicadas a otras informaciones que no tenían relación con el huracán, fueron desapareciendo poco a poco del periódico para dar paso a las dramáticas fotografías que los reporteros captaban en las principales zonas del desastre. "Se ensaña Mitch", fue el titular de primera que La Prensa publicó el miércoles al conocerse que había tocado Cabo Camarón y Puerto Castilla en la costa atlántica de Honduras.

Fue ese día cuando también apareció el suplemento "Huracán Mitch, testimonio gráfico", con fotografías a todo color de los desastres y de las escenas dramáticas que se vivían en distintas partes del país.

Para que los reporteros pudieran desplazarse a las zonas afectadas por las inundaciones y los deslizamientos de tierra, el periódico tuvo que alquilar autos de doble tracción. Aún así, en algunos casos fue imposible el acceso a ciertas comunidades, debido a la caída de muchos puentes y los derrumbes en las carreteras.

Hasta ese día, ni por helicóptero se podía llegar a algunas de las zonas del desastre debido a que la lluvia no cesaba. Sin embargo, gracias a la colaboración de muchos radioaficionados, fue posible conocer la situación de lugares remotos donde el fenómeno natural estaba cobrando vidas.

Aparte de realizar un trabajo de mucha tensión y riesgo, algunos de los reporteros socorrieron a los damnificados mientras realizaban su misión periodística. Sin embargo, algunas veces les fue imposible. Roxana Rodríguez, una reportera de La Prensa, en San Pedro Sula, comentó que se sintió muy afectada por no poder ayudar a unas personas que, atrapadas por las aguas, pedían auxilio en el sector de Baracoa.

Varios colegas que fueron damnificados por el huracán, no dejaron de desarrollar su labor informativa. Ese fue el caso de Víctor Castillo cuya vivienda fue inundada por las enfurecidas aguas del río Chamelecón, en el sector del mismo nombre. Sus compañeros de La Prensa, que cubrían ese sector, lo encontraron descalzo, empapado en agua y llorando junto a su familia. Castillo no quería abandonar el lugar porque su hermano estaba desaparecido. Finalmente, aceptó ser trasladado a un albergue que La Prensa instaló para sus empleados damnificados. El sábado, cuando el tiempo ya había mejorado, se subió a un helicóptero para tomar fotografías de los desastres en el Valle de Sula.

Otro periodista de La Prensa, Serapio Umanzor, quedó incomunicado en la ciudad de El Progreso, a unos 30 kilómetros de San Pedro Sula. Pero no se resignó a estar de brazos cruzados. Vía telefónica, estuvo enviando información sobre los desastres en ese sector, hasta que bajaron las aguas y la carretera fue rehabilitada.

Debido a la magnitud de la catástrofe, los reporteros tuvieron serias dificultades para llegar por agua a algunas de las comunidades que quedaron incomunicadas. Las embarcaciones particulares disponibles y las de los cuerpos de socorro, estaban destinadas exclusivamente a la evacuación de damnificados, por lo que difícilmente los reporteros podían encontrar cupo en las lanchas.

Algunos fotógrafos que se arriesgaron a penetrar a ciertos lugares afectados, con el agua a la cintura y bajo la pertinaz lluvia, resultaron con su equipo dañado. No obstante, lograron gráficas impresionantes, algunas de las cuales dieron la vuelta al mundo a través de las agencias internacionales.

La labor por tierra también resultó extenuante sobre todo en las áreas montañosas donde la mayoría de las carreteras y caminos quedaron soterradas en varios puntos, lo que obligó a los reporteros a tomar atajos por lugares casi intransitables. En estos lugares la cuota de muerte y destrucción la pusieron los deslizamientos de tierra desde las cordilleras.

Aunque la labor desarrollada por el equipo de reporteros y fotógrafos de La Prensa fue eficiente, la experiencia dejada por Mitch servirá para que el personal asuma una nueva conciencia sobre la preparación que debe tener al enfrentar esta clase de situaciones.

 


Renán Martínez, periodista del diario La Prensa, de San Pedro Sula, Honduras.

CENTRO INTERNACIONAL DE PRENSA
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE LA FLORIDA, MIAMI - 2000