Por el Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP)
Para el análisis del ejercicio de la libertad de expresión
en el país durante 1999 se abarcaron dos sectores, por un lado
los hechos que afectaron al ámbito empresarial de los medios
de comunicación, y por el otro, el de los periodistas, tanto
durante el gobierno de Raúl Cubas Grau y el del Jefe de Estado
actual, Luis González Macchi.
Mirada a los periodistas
Los periodistas soportaron luego de asumido el gobierno
de González Macchi los mayores pisoteos a sus derechos humanos
por el ejercicio de su labor profesional, en su mayoría en respuesta
a la difusión de trabajos periodísticos. Durante el gobierno
de Cubas Grau, los trabajadores de prensa sufrieron, sobre todo,
agresiones físicas.
En el denominado Marzo Paraguayo, del 23 al 28 de dicho
mes, sobresalió el aporte de los comunicadores sociales en pro
de la democracia, cumpliendo intensas jornadas de trabajo a
fin de transmitir paso a paso a la ciudadanía los hechos que
iban aconteciendo ante la delicada situación política que se
vivía en el país.
Querellas
a periodistas
A nivel de querellas presentadas contra periodistas,
el corresponsal del diario ABC Color en la ciudad de
Pedro Juan Caballero, Cándido Figueredo fue querellado en lo
criminal el 26 de agosto por Clarns Ufoch Odumodu, supuesto
narcotraficante. La presentación se produjo luego de que el
periodista se acercó a fotografiar e investigar el hipotético
arribo de un cargamento de cocaína en la casa del extranjero.
Atentados contra periodistas
Dos hechos de atentados a periodistas ocurrieron en
1999. Uno de los casos fue en setiembre, cuando desconocidos
balearon en la madrugada del 9 de setiembre la residencia de
los periodistas Marlene Franco y Esteban Areco, integrantes
del área Investigación del diario Noticias. Se desconoce
el tema que originó este ataque con arma de fuego.
Periodistas
detenidos
En 1999, después de ocho años volvió a registrarse
la detención de periodistas a raíz del ejercicio profesional.
Todos ellos acontecieron en el interior del país, donde surgen
indicios de que los magistrados se excedieron en sus funciones
ante las críticas a su labor, pisoteando las garantías constitucionales
que amparan la libertad de opinar.
El primer caso de arresto fue el 14 de mayo y afectó
a Camilo Cantero, periodista de Radio Libertad de San Ignacio,
Misiones, y corresponsal del diario Ultima Hora en esa
ciudad, donde el juez Mario Ignacio Maidana ordena la detención
del periodista a raíz de un accidente de tránsito ocurrido meses
atrás donde ya había un acuerdo de compensación de daños. Se
cuestionó que este juez atendiera el expediente considerando
su enemistad con el periodista por las críticas que éste realiza
al accionar del magistrado.
Luego el mismo juez Maidana ordena el 28 de mayo la
detención de Gerardo Balbiani, director del semanario La
Jornada y de su administrador Gerónimo Ruíz, bajo el argumento
de emisión de cheques sin fondo, que habían sido sustraídos
y anulados. Según los afectados la orden fue dada porque el
semanario mantiene una postura crítica contra el juez.
Otro caso en perjuicio de la labor periodística se
produjo en Villarrica, el 22 de junio, ocasión en que la jueza
Norma Jara de Benítez dispone el arresto disciplinario de los
periodistas Norma Acuña y Secundino "Nino" Silguero,
de Radio Panambí Verá, por haber cuestionado algunas decisiones
de la magistrada. Esta medida, considerada un abuso de la jueza,
se encuentra en etapa de apelación.
Intimidación a periodistas
La jueza Norma Jara de Benítez, dispuso el 2 de julio
que se grabara por tres meses, de julio a setiembre, el programa
de la tarde del periodista Secundino Silguero, de Radio Panambí
Verá como parte de un expediente judicial del cual no forma
parte el hombre de prensa. Aquí hubo una autorización del fiscal
Carlos Alvarenga, quien como agente fiscal debió defender los
intereses de la sociedad, en este caso el derecho a expresión.
Esta decisión judicial fue a pocas semanas de haberse ordenado
el arresto del mismo Silguero y de Norma Acuna, de Radio Panambí
Verá.
Funcionarios del Ministerio de Obras Públicas, en un
vehículo de dicha institución, interceptaron el 17 de diciembre
a Catalino Ibarra, corresponsal del diario ABC Color
en Paraguarí. Fue frente al domicilio del corresponsal y le
acorralaron para cuestionarle fuertemente por haber publicado
que con máquinas de dicha institución del Estado realizan trabajos
en casas particulares.
El 29 de diciembre, el periodista Alberto Ledesma al
salir de su lugar de trabajo en su vehículo particular fue perseguido
en un automóvil por Luis Panza, uno de los integrantes del grupo
de adherentes al Partido Colorado que agredió a periodistas
el 30 de noviembre, entre ellos Ledesma. Esta persecución fue
por varias cuadras y fue protagonizada por una persona que estuvo
en la cárcel y está con libertad condicional a raíz de la agresión
protagonizada en contra de Ledesma y otros siete periodistas.
Amenazas
a periodistas
Las amenazas de muerte afectaron a periodistas de la
ciudad capital y en especial del interior, y hasta a una corresponsal
en el exterior. Todos fueron durante el gobierno de González
Macchi. Los casos fueron:
El periodista de Radio Libertad de San Ignacio, Misiones,
Camilo Cantero así como otros funcionarios de la radio, recibieron
el 31 de marzo amenazas telefónica anónimas de muerte, presumiblemente
por la posición de la radioemisora por promover las movilizaciones
ciudadanas en repudio al gobierno del expresidente Raúl Cubas
Grau y de Lino Oviedo.
El periodista de Radio Uno de Asunción, Víctor Oporto,
fue otro de los que recibió el 10 de agosto amenazas anónimas
de muerte, que luego extendieron a su esposa, en estado de gravidez.
Aconteció luego de difundir informaciones sobre la investigación
del asesinato del vicepresidente de la República.
En Ciudad del Este, César Palacios, corresponsal, y
Gustavo Nuñez, reportero gráfico, ambos del diario Noticias
fueron amenazados por un desconocido en la vía pública, el 10
de octubre, de que verán las consecuencias en caso de que no
cesen de publicar casos de corrupción en la aduana de Ciudad
del Este, en especial de tabacos y electrodomésticos.
Agresiones a periodistas
Todas las agresiones a periodistas durante el ejercicio
de su labor informativa se produjeron en la ciudad capital,
en su mayor parte. También hubo algunos casos en el interior
del país.
Durante la vigencia del gobierno de Cubas Grau, partidarios
del General Lino Oviedo que estaban manifestándose a favor de
Radio Montecarlo agredieron el 8 de febrero a la periodista
de Radio Uno, Carolina Oddone y un reportero gráfico que se
acercaron al lugar a realizar la cobertura.
Luego, durante el gobierno de González Macchi se registra
el mayor número de agresiones a trabajadores de prensa. Los
afectados fueron:
Fernando Ruíz Díaz, de Radio Uno, y Beatriz Maldonado,
de Radio Cardinal, fueron agredidos el 31 de agosto por guardaespaldas
del Ministro de Defensa Nacional, Nelson Argaña, e impidieron
que los mismos realicen una cobertura en el local del movimiento
de Reconciliación Colorada del Partido Colorado. El hecho fue
frente al Ministro, quien no reaccionó.
Efectivos policiales y guardaespaldas del Ministro
del Interior, Walter Bower que estaban en el hospital Emergencias
Médicas golpearon el 3 de setiembre los rostros de reporteros
y destruyeron equipos de camarógrafos que estaban cubriendo
un accidente que sufrió un alto jefe policial. Los golpeados
fueron Miguel Angel Cazal, reportero gráfico de El Popular,
Oscar Villalba y Emilio Méndez, camarógrafo y reportero respectivamente
de Canal 4, Roberto Britos y Juan Ruíz Díaz, camarógrafo y cronista
de Canal 13.
El 21 de octubre, vecinos del barrio Costa Sosa de
la ciudad de Luque agredieron físicamente a Miguel Espínola,
corresponsal del diario Ultima Hora, y con un puñal destrozaron
la rueda de su vehículo. Fue durante un acto de protesta de
los vecinos por el traslado al barrio de la cárcel de menores
y fue en reacción por un comentario del periodista en el diario
en el que cuestionaba la postura intransigente de los vecinos.
En la ciudad de San Pedro de Ycuamandyyu, el 13 de
noviembre hubo otra agresión a un periodista. En esta ocasión
el golpeado fue Cristino Peralta, de la radio del lugar. Los
golpes lo recibió de parte del gobernador César Alvarenga, quien
además le destruyó su cámara fotográfica. Aconteció durante
una cobertura de una intervención judicial en el local de la
Gobernación, durante una manifestación de pobladores en la que
se pidió la renuncia del Gobernador por malversación de fondos.
El 30 de noviembre se produjo la agresión de mayor
envergadura a trabajadores de la prensa. En la madrugada de
ese día, un grupo adherentes al Partido Colorado, en estado
alcohólico, agredió a golpes a ocho trabajadores de prensa que
estaban esperando en la calle la finalización de una negociación
de autoridades del Gobierno con dirigentes sindicales para tratar
de postergar una huelga de trabajadores del Estado. Los agresores
también destruyeron equipos de trabajo, como cámaras fotográficas
y cámaras de filmación. Los golpeados fueron: Carlos Sosa, periodista,
y Gustavo Quintana, reportero gráfico, del diario Ultima
Hora, Alberto Ledesma, periodista de Noticias, José Cardozo,
periodista de ABC Color, Julio Lezcano y Nivaldo Villalba,
del Canal 4 Telefuturo, Juan Ruíz Díaz, de Canal 13, y Mario
Bracho, de Canal 9. Los afectados, bajo patrocinio del SPP,
iniciaron una querella contra los autores y cómplices de los
hechos punibles contra la persona, la vida, la seguridad, integridad
y bienes de las personas.
Entre los denunciados como integrantes del grupo de
agresores están dos funcionarios del Ministerio del Interior,
quienes luego convocaron a una reunión de prensa frente al local
del SPP para desmentir que hubiesen participado de la agresión.
Esta situación fue considerada como una provocación de estos
funcionarios del Estado a crear incidentes con integrantes del
SPP.
El 7 de diciembre, a la noche, guardaespaldas del Presidente
de la República, Luis González Macchi y del Ministro de Defensa
Nacional, Nelson Argaña, y grupos de "Servidores"
de la Iglesia Católica, a empujones y golpes impidieron a trabajadores
de prensa- camarógrafos, fotógrafos y periodistas- que cumplan
con su tarea periodística durante la misa central en la Basílica
de Caacupé, y a la vez evitaron que intentaran entrevistar a
dichas autoridades al final de la misa.
Gabriel Alfonso, corresponsal del diario Noticias
en Ayolas fue agredido el 11 de diciembre por el Coronel Numan
Arrechea en el momento en que sacaba algunas tomas fotográficas
de una intervención policial y judicial a la estancia de dicho
militar, en búsqueda de una pista ilegal de aviación.
El cronista de Radio Cardinal y Canal 13, Domingo Delvalle
fue agredido el 13 de diciembre por un directivo de la Liga
Villetana de Fútbol, Alfonso Silguera. Fue durante la cobertura
periodística de una fuerte discusión entre el público y dirigentes
deportivos al término de un partido de fútbol en la ciudad de
Luque.
Mirada a los medios
Querellas por difamación y calumnias:
Los principales medios de comunicación y empresarios
del sector resultaron con varias querellas y cuatro atentados
que se produjeron tanto en la época del gobierno de Cubas Grau
como durante el gobierno de González Macchi.
El proceso judicial iniciado el 3 de febrero a Osvaldo
Dominguez Dibb, director del diario La Nación, Alberto
Vargas Peña, columnista del diario La Nación, Juan Carlos
Bernabé, director de Radio Nanawa, y Raúl Melamed, conductor
de un programa por Radio Montecarlo A.M. tuvo continuidad luego
de la caída del gobierno de Cubas Grau, llegándose a concretar
el arresto disciplinario aplicado a estos hombres de prensa
por injuriar y agraviar la investidura del juez, menos Melamed
que se encuentra prófugo.
Este proceso judicial fue promovido por parlamentarios
como consecuencia del posicionamiento de estas personas en favor
del rompimiento del Estado de Derecho, acompañando el plan desestabilizador
de la democracia de personeros del gobierno de Cubas Grau, liderados
por el ex militar golpista Lino Oviedo.
Luego de la caída del gobierno de Cubas Grau y asumido
el gobierno de González Macchi, siguieron otros procesos judiciales
(querellas por difamación, calumnia e injuria) a dueños de medios
empresariales.
El director del diario ABC Color, Aldo Zuccolillo
es el que mayor casos tiene acumulados, dos de ellos provenientes
de personas con altos cargos en el actual gobierno, que son
Juan Carlos Galaverna -presidente del Congreso Nacional- y Juan
Ernesto Villamayor -Secretario General de la Presidencia de
la República-, por habérseles imputado como responsables de
los delitos económicos perpetrados en el Banco Nacional de Trabajadores
(BNT).
Otros casos de querellas por difamación, calumnia e
injuria hacia el director de ABC Color, fueron de Jotvino
Urunaga, gobernador de Alto Paraná, presentado a fines de agosto,
a raíz de publicaciones que afectaron presuntamente su honor
y reputación, y la de una madre, que demandó por difamación
e injuria por difundir una foto de su hijo como un menor dedicado
a pedir limosna, presentado el 24 de junio.
También al director de ABC Color se le instruyó
sumarios judiciales por publicar nombres y fotos de testigos
que el juez quería mantener en reserva- que no lo estableció
en forma explícita, en el caso del asesinato del vicepresidente
de la República, Luis María Argaña, y otro por haber publicado
a fines de agosto desgrabaciones de fonopinchazos, violando
una orden judicial que prohibía dicha publicación, en el caso
que involucró al político Hermes Rafael Saguier en presiones
ejercidas a un presunto testigo del asesinato de Argaña.
Otra querella por difamación, calumnia e injuria contra
el director de ABC Color, y periodistas de la redacción
regional de Ciudad del Este, fue presentada en esa ciudad, el
7 de octubre, por el abogado Julio César Garay. Este había sido
involucrado en dos artículos periodísticos de vender protección
de autoridades a personas que realizan actividades comerciales
al margen de la ley.
En la misma Ciudad del Este, un ciudadano chino, Wu
Wen Huan querella, en octubre, en el campo criminal al director
de ABC Color por supuesto delito de injuria grave, a
raíz de que dicha persona fue presentada en una publicación
de contar con un título falso de doctor ad honorem de la Universidad
Nacional del Este.
Otro director de medio querellado por difamación y
calumnia fue del diario La Nación, Osvaldo Dominguez
Dibb con una acción presentada el 26 de agosto por parte de
Claudio Luis Elias Weil, por ser presentado como implicado en
el tráfico de drogas en los Estados Unidos.
Otro de los querellados a nivel criminal fue el director
del diario Noticias, Eduardo Nicolás Bo. Fue de parte
de Reinaldo Dominguez Dib, empresario, el 11 de octubre, por
publicaciones en dicho medio de comunicación que le afectaron
el honor y la reputación, según la denuncia.
Fueron artículos sobre la licitación de lotería y quiniela
nacional donde se atribuyó que Dominguez Dibb se adjudicó dichos
juegos en forma fraudulenta.
En medio de este panorama, un juez sobreseyó el 18
de setiembre, en forma provisional, a los periodistas Humberto
Rubín, Rodolfo Schaerer Peralta y Víctor Benítez, en un juicio
abierto por comisión de delitos electorales al divulgar resultados
de encuestas de "boca de urna" en 1996 antes del tiempo
permitido. Esta decisión se tomó porque el Ministerio Público,
que solicitó el procesamiento de los periodistas, luego no dio
ningún impulso al expediente.
Sentencias
A nivel de sentencias judiciales producidas durante
1999, Osvaldo Dominguez Dibb, director del diario La Nación
fue condenado el 20 de setiembre por la Justicia a pagar una
multa de 39 millones de guaraníes al ser encontrado responsable
del delito de difamación cometido en 1997 en perjuicio del ministro
de la Corte Suprema de Justicia, Carlos Fernández Gadea, en
un artículo titulado "Carta al pueblo paraguayo" donde
se imputó al máximo organismo judicial de los delitos de corrupción
en el Poder Judicial.
Asimismo el 16 de setiembre, se condenó al director
de La Nación a 20 meses de cárcel, pena sustituida en
la misma sentencia por una multa de 227 millones de guaraníes.
Fue como parte del juicio abierto el 20 de agosto de 1996 a
raíz de una querella promovida por Carlos Darío Benegas Peralta,
quien aseguró ser víctima de estafa, extorsión y chantaje, al
no cobrar un premio de un sorteo organizado por el diario.
¿Incursión política?
Todos estos hechos contra medios de comunicación acontecen
en medio de situaciones que apuntan a mostrar la incursión de
propietarios de medios en actividades políticas, o de estrechos
acercamientos a las principales autoridades del gobierno, que
se dan en especial luego de la caída del
gobierno de Cubas Grau y asumido el gobierno de González
Macchi.
Así el director de La Nación Osvaldo Dominguez
Dibb lanzó el 16 de julio una nueva corriente interna del Partido
Colorado, ingresando en forma directa al campo político - partidario,
y el ex presidente de la República, Juan Carlos Wasmos y, propietario
del grupo Multimedia fue acusado el 5 de setiembre, por el presidente
del PLRA, Julio César Franco de haber influido, a través de
una campaña realizada por los medios de su propiedad, en la
destitución del ex canciller liberal Miguel Abdón Saguier.
Igualmente surgieron hechos informativos que muestran
al director del diario Noticias, Eduardo Nicolás Bó con
una relación muy cercana con las principales autoridades del
Poder Ejecutivo, ya que emplean el avión de su propiedad para
viajes oficiales, y se produjeron permanentes reuniones de este
empresario en Palacio de Gobierno.
Posición del SPP
Desde setiembre 1997, a partir de las elecciones internas
del Partido Colorado, el SPP ha venido manifestando su preocupación
porque casi todos los medios masivos entraron a formar parte
del proceso de polarización que desbordó el ámbito político,
yendo ese protagonismo político del sector empresarial de la
comunicación de contramano con los fines de bien social de los
medios de comunicación y puede perjudicar a la consolidación
de la democracia de nuestro país.
Conclusiones
El hecho de que la cantidad mayor de hechos de amenazas
e intimidaciones contra el ejercicio de los periodistas se haya
producido luego de la caída del gobierno de Cubas Grau y asumido
el gobierno de González Macchi muestra la necesidad de que en
el país, como parte de todo proceso democrático, asimile mejor
la función de los comunicadores sociales y de la prensa, de
modo a superar hechos que buscan amedrentar y censurar la labor
periodística.
La libertad de expresión es la piedra angular de todo
sistema democrático y el periodista debe tener garantías para
informar a la sociedad sin intimidaciones.
Asimismo es necesario que los organismos de los Poderes
del Estado muestren mayor interés, que hagan todos los esfuerzos
por propia iniciativa, para esclarecer y sancionar a las personas
que con detenciones, amenazas y atentados buscan coartar el
derecho de información, opinión y de investigación del periodista,
que al final beneficia a toda la sociedad civil.
Urge la implementación de la Defensoría del Pueblo
para contar con una unidad independiente de los Poderes del
Estado para dar seguimiento y solicitar acciones rápidas a las
violaciones de los derechos humanos referentes a la libertad
de expresión.
Cada vez se hace más necesaria que las empresas periodísticas
implementen mecanismos de protección a sus periodistas, dotándoles
de seguros de vida, chalecos antibala y asumiendo las acciones
legales que se requieran frente a las acciones de intimidación
que se ejercen sobre los trabajadores de prensa. Este interés
por la seguridad de los comunicadores sociales no sólo debe
provenir del SPP, sino también de quienes explotan los medios
de comunicación.
Otros desafíos para el campo de la libertad de expresión
son:
Se necesita que los medios de comunicación reconozcan
la necesidad de una regulación ética en el tratamiento de la
información, y lo implementen, donde prime los intereses de
la ciudadanía y no los intereses particulares. Los periodistas,
a través del SPP, tienen asumido la importancia de un Código
de Ética para mejorar la calidad del producto que se ofrece
a la sociedad.
A fin de hacer frente a la desinformación y la manipulación
informativa, los sectores ciudadanos organizados deben empezar
a plantearse mecanismos que permitan salir de ese rol pasivo
en la comunicación y pasar a un rol activo
donde no sólo fiscalicen a los medios sino también
logren una mayor inserción en el protagonismo informativo, y
así llegar a contar con medios masivos con contenidos más pluralistas,
responsables y ecuánimes.
Democratizar el acceso a las frecuencias de radios
y televisión, donde el Estado debe terminar con el monopolio
otorgado históricamente en favor de sectores privados, violando
normas jurídicas nacionales e internacionales, y permitir el
acceso igualmente de los sectores organizados de la sociedad
civil.