El diario de mayor circulación en el país,
Prensa Libre, le dedicó al tema el 70 por ciento de su
primera plana y el contenido de tres páginas interiores en la
edición posterior a la entrega del documento. Desde su editorial
elogió el trabajo de los comisionados. El segundo diario del
país, Siglo Veintiuno, anunció en su titular principal
que la CEH pedía al Presidente la depuración del Ejército, pero
compartió su portada con una foto a gran tamaño del aparatoso
accidente de un motorista de Arizona que llevaba la comida del
presidente Clinton. En un breve editorial, Siglo Veintiuno
rechazó la labor de los comisionados, a quienes atribuyó actitudes
de procónsul.
El diario en el que trabajo, elPeriódico, dedicó su
portada y las ocho páginas de la sección nacional a la cobertura
del informe. Cinco días atrás, habíamos iniciado la cobertura
con una serie diaria de una página de extensión en torno al
método, las expectativas y los alcances del documento. Durante
los días siguientes, hemos sintetizado algunos de los casos
ilustrativos ocurridos durante la guerra.
ElPeriódico está preparando un
informe sobre los nombres de los militares que actuaron al frente
de las columnas responsables de masacrar poblaciones. En una
semana, a partir de la fecha de publicación
de este artículo, esperamos tener listos
los nombres y apellidos de los dirigentes de la guerrilla en
la época en que, según la Comisión de Esclarecimiento, se llevaron
a cabo algunas de las 32 masacres que se le atribuyen a la exinsurgencia.
Al ejército y a los grupos paramilitares se les endilgan 626.
Sin embargo, el trabajo que se refiere a la responsabilidad
de los militares no es fruto de una investigación acuciosa nuestra.
De no ser porque la organización National Security Archives,
de Washington, nos proporcionó los datos de los documentos desclasificados
de la CIA del mismo modo que han hecho con El País
de España o Jornada, de México, jamás hubiéramos
podido articular un tema semejante.
La escasez de reporteros dedicados al auténtico periodismo
investigativo y las limitaciones de cuerpos de redacción muy
pequeños, hacen prácticamente imposible para cualquier diario
guatemalteco emprender proyectos tan ambiciosos como el de Página
12. Además, uno no ignora que entre el grupo de lectores
para el que escribe se encuentran quienes, con gran poder de
compra, se alegran de que haya acabado la guerra (al precio
que fuere) y se alegran más de que la haya ganado el ejército
y no la guerrilla.
En las páginas de opinión de los diarios, la polémica ha abundado.
Una primera oleada de notas elogiosas ha dado paso a ciertas
expresiones de inconformismo o incluso a señalamientos de parcialización
de parte de los comisionados. Hay quien ha dicho que en el informe
de la comisión primó "la poesía sobre la ciencia".
Otros más han salido a defender el pasado calvinista del experto
en derecho internacional, el alemán Christian Tomuschat, que
presidió la comisión.
La polémica ha reabierto también la discusión de episodios
como la matanza de 37 personas en la sede de la embajada de
España en 1980. Testigos presenciales o familiares de las víctimas,
han querido terciar para exponer sus propias versiones.
Casi todos en Guatemala esperábamos un informe mucho más tímido.
Lo que se produjo, en cambio, fue una declaración contundente
que señala prácticas de genocidio y un profundo racismo de parte
del Estado, y que pide al Presidente la depuración del Ejército,
la reparación de los daños a las víctimas y la exhumación de
los cientos de cementerios clandestinos que aún se encuentran
intactos en las montañas del país.
Pero ningún medio de prensa local ha tenido la vehemencia de
los editorialistas de The New York Times; La Nación,
de Costa Rica, o Clarín, de Argentina, para pedir que el presidente
Arzú respalde y cumpla las recomendaciones de la Comisión. Y
hay que ver que al gobierno le ha costado reaccionar ante el
informe. Hoy, diez días después de conocerlo, aún no ofrece
su respuesta y nadie sabe si aceptará o no investigar y depurar
a los militares. Pero en una muestra de cordura, y del signo
de los tiempos, ofreció enviar el mismo día en que hicieron
público su informe, como embajadores a Chile y a España, a los
dos guatemaltecos que participaron en la CEH.
(Juan Luis Font, director
periodístico de elPeriódico, de Guatemala.)