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Género y sexo
Por Fernando Díez Losada
Desde mis más lejanos años de estudiante tuve que
lidiar con el vocablo género -ampliamente polisémico-,
que representaba diferentes conceptos y matices en las diversas
ciencias. Mis doctos profesores me hablaron del género
humano, entre los conjuntos de seres que tienen uno o varios caracteres
comunes. Oí y leí sobre los géneros literarios
(épico, lírico y dramático); también
aprendí, en mis lecciones de Filosofía, la célebre
clasificación aristotélica: género, especie,
diferencia, propio y accidente.
Naturalmente fue la Gramática la que con más frecuencia
sacaba a relucir los géneros: masculino, femenino y neutro,
aplicables a los elementos variables de la oración.
Desde luego supe también que género significaba
naturaleza, índole o clase (No tengo dudas de ningún
género), además de diversos tipos de telas (género
de hilo, de algodón, de punto...), e incluso en una oportunidad
-por haber sacado buenas notas- me llevaron al teatro a ver una
obra del género chico: La verbena de la Paloma.
En cuanto a sexo aprendí -en mis primeros tiempos escolares
y sin mayores complejidades- que es la condición biológica
que distingue al macho de la hembra en los seres humanos, animales
y plantas. Sería años más tarde cuando me
sorprendió una evolución -entre semántica
y emocional- frente a ese vocablo/concepto: una mezcla de extraña
curiosidad e inocente malicia. Sin embargo, siempre tuve muy clara
la diferencia entre los gramaticales géneros masculino
y femenino y los biológicos sexos masculino y femenino.
Y lo extraño viene ahora. De unos pocos años acá
-coincidiendo con el boom de las reivindicaciones feministas-
el vocablo sexo parece haberse descarriado tomando la senda exclusiva
del erotismo y la lascivia [recuerden el cuento del hombre que
llena el formulario migratorio en el avión (nombre, apellidos,
edad...), y donde lee: sexo, escribe: "dos veces por semana"],
mientras que el gramatical género irrumpe eufórico
en el campo de la Psicología, Sociología, Ética,
Derecho, y hasta de la Medicina, para absorber el casi extinto
concepto tradicional de sexo, o sea, la condición orgánica
que distingue al macho de la hembra.
Lograr la equidad de género. Situación de la violencia
de género. Género y educación. Género
y desarrollo. Agencia de noticias con perspectiva de género.
Género y cambio social. Familia y género...
Este columnista -que siempre llamó y llamará al
sexo, sexo y al género, género- no acaba de entender
todo este embrollo.
(25 de julio del 2001)
Fernando Díez Losada es el coordinador de los servicios de corrección del diario La Nación,
de San José, Costa Rica.
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