|

Religión
e idioma
Por Fernando Díez Losada
Guardando,
desde luego, las distancias, la religión y el idioma
son dos fenómenos sociales y, como tales, han mantenido
un importante influjo mutuo a lo largo del tiempo. Siempre
dentro de una tradición cristiana multisecular en las
comunidades hispanohablantes, se han ido formando y utilizando
una gran cantidad de palabras, frases y expresiones idiomáticas
con base en conceptos y términos religiosos.
Del vocablo
Dios, por ejemplo, se ha formado la expresión
interjectiva ¡a Dios! (convertida normalmente
en una sola palabra: adiós) usada para despedirse (Adiós,
amigo también anda con Dios o vete con Dios),
para denotar que no es ya posible evitar un daño (¡Adiós,
lo que se nos viene encima!) y para expresar decepción
(¡Adiós, ya he perdido las llaves!).
Se dice
que alguien está actuando a la buena de Dios
cuando realiza su tarea sin preparación, al azar, salga
como salga.
Amanecerá
Dios, y medraremos es una frase idiomática muy
antigua (podemos oírla en boca de don Quijote de la
Mancha) utilizada para indicar que el tiempo puede cambiar
favorablemente las cosas.
¡Bendito
sea Dios!, locución interjectiva empleada para
denotar enfado, y también conformidad en un contratiempo.
Como
Dios da a entender a alguien significa como buenamente
se puede.
De
menos nos hizo Dios explica la esperanza que se tiene
de conseguir lo que se intenta, aunque parezca desproporcionado.
Dios
dirá remite a la voluntad de Dios el éxito
de lo que nos prometemos.
Dios
mediante o si Dios quiere es casi una condición
obligada para quien expone una decisión o proyecto.
¡Dios
mío!: locución interjectiva para significar
admiración, extrañeza, dolor o sobresalto.
Dios
nos asista, o ...nos la depare buena, o ...nos
coja confesados, o ...nos tenga de su mano indican
el deseo de la intervención divina para evitar un mal
inminente y, al parecer, inevitable.
Dios
y ayuda significa un gran esfuerzo y una enorme dedicación
para realizar algo (Me está costando Dios y ayuda hacer
esta tarea).
Hacer
algo como Dios manda es hacerlo bien, con exactitud
y acierto.
Armarse
la de Dios es Cristo alude a una gran disputa, riña
o pendencia.
Se hace
algo sin encomendarse a Dios ni al diablo cuando se
actúa con intrepidez y falta de reflexión.
¡Válgame
Dios!: locución interjectiva que manifiesta con
cierta moderación el disgusto o sorpresa que nos produce
algo.
¡Vaya,
por Dios! expresa una paciente aceptación de un
infortunio.
A Dios
rogando, y con el mazo dando: refrán castizo que
afirma, pragmáticamente, la inutilidad de la plegaria
si no va acompañada del esfuerzo personal.
¡Vive
Dios!: locución interjectiva muy común
tiempos atrás que expresa juramento de ira o
enojo.
Cristo
(del latín Christus, ungido) es, en la teología
cristiana, el Hijo de Dios, hecho hombre.
La expresión
todo cristo (un tanto irreverente) significa todas
las personas, todo el mundo. (Cuando comenzó el alboroto,
se fue todo cristo).
Quedar
algo como a un santo Cristo un par de pistolas se utiliza
para ponderar lo inadecuado o impropio de algo respecto de
otra cosa. (El color del vestido le queda como a un santo
Cristo un par de pistolas).
Donde
Cristo dio las tres voces se aplica popularmente a un
lugar muy distante o extraviado. (Donde el diablo perdió
el poncho).
Ni
Cristo que lo fundó es una locución empleada
para negar algo rotundamente. (Esto no es así, ni Cristo
que lo fundó).
Fíate
de la Virgen y no corras se le espeta a quien, por estar
demasiado confiado, no pone nada de su parte para conseguir
algo.
Que es
un viva la Virgen (o vivalavirgen) se dice de una persona
despreocupada e informal.
Magdalena
de María de Magdala, personaje de los Evangelios
se llama a una mujer penitente o visiblemente arrepentida
de sus pecados.
Estar
alguien hecho una Magdalena, o llorar como una Magdalena,
equivale a llorar mucho o desconsoladamente.
No
estar la Magdalena para tafetanes significa no estar el
horno para bollos, no haber oportunidad o conveniencia para
hacer algo.
Pascua
de Flores o Pascua Florida se denomina al Domingo
de Resurrección. Precisamente un día de Pascua
Florida el navegante español Juan Ponce de León
descubrió en el norte de América un territorio
al que, por eso, bautizó como La Florida.
De
Pascuas a Ramos es una locución adverbial que significa
muy de tarde en tarde, de higos a brevas.
Hacer
la pascua a alguien equivale a fastidiarlo, molestarlo,
perjudicarlo.
¡Santas
pascuas! da a entender que es forzoso conformarse con
lo que sucede, se hace o se dice. (Tomen esto y ¡santas
pascuas!)
(8 de septiembre del 2004)
Fernando Díez Losada es el coordinador de los servicios de corrección del diario La Nación,
de San José, Costa Rica.
|