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Hacia la integración

Hacia la integración

Para no tener que asistir al funeral de la función social que el periodismo desempeña en una democracia informada es necesario redefinir las plataformas y los procesos mediante los cuales recolectamos, empaquetamos y difundimos noticias.

Liza Gross

Por mucho tiempo, esta tarea urgente fue tema de conversación teórica en reunions sociales de ejecutivos de redacción. Muchos en nuestra industria han preferido ignorar la evidencia porque ésta impone la necesidad de cambios radicales.

Para un grupo cada vez más numeroso, dentro del cual me incluyo, la missión de reinventar nuestra filosofía y nuestros métodos de trabajo se ha convertido en una genuina obsesión, a riesgo de hacernos parecer a veces como indeseables Casandras de nuestra industria.

Como ejemplo de esta línea de pensamiento, en un reciente memorándum a su sala de redacción, Jim Witt, el director editoral del Fort Worth Star Telegram, uno de los periódicos de la cadena Knight Ridder, envió el siguiente mensaje a la redacción:

“El primero de septiembre [del 2005] cumplo nueve años como director de la redacción del Star Telegram. Durante esos 9 años, he escrito cientos de mensajes a todos ustedes detallando cambios en el diario, cambios grandes y cambios pequeños. Pero considero este memorandum el más importante que he redactado hasta ahora.

Debemos movernos de un modelo de redacción, basado en el diario en papel, donde la internet es un concepto secundario, a una redacción donde el primer instinto es publicar la noticia lo más pronto posible. En algunos casos, eso ocurrirá en papel, y en otros ocurrirá en Internet. La prioridad número uno es ser los primeros en llegar a nuestros lectores. En los próximos días y semanas —no podemos esperar meses— la forma en que hacemos nuestro trabajo y la forma en que pensamos sobre difundir las noticias debe cambiar”.

The New York Times, ese bastión intocable del periodismo estadounidense, anunció el mes pasado su intención de integrar totalmente la operación web con la redacción tradicional.

Bill Keller, director ejecutivo de la redacción, y Martin Nisenholtz, a cargo de la operación de Internet, buscan eliminar las diferencias entre los periodistas del diario y los perodistas web. Para ambos esta integración pasa por un cambio fundamental de enfoque.

¿Qué significa esta integración? ¿En qué consisten específicamente los cambios fundamentales? ¿Cómo se traducen estos pronunciamientos a la acción?

Durante los últimos diez años de mi carrera, los dos últimos de ellos en The Miami Herald, de la cadena Knight Ridder, me he concentrado en este tema y en estos cambios. A nivel corporativo, Knight Ridder ha puesto en marcha numerosas iniciativas que dan alta visibilidad a la Internet. En nuestro diario, uno de los más grandes de la cadena, también estamos embarcados en nuestros propios proyectos de integración y funcionamiento.

Para ejecutar exitosamente estos cambios, es necesario prestar atención a tres niveles, que yo denomino las 3 P: Plataforma, Procesos, y Personas.

Cuando hablo de plataformas me refiero a la infraestructura tecnológica de software y hardware, a los sistemas que permitirán el paso sin obstáculos de la información. Tradicionalmente, las redacciones de los diarios no han tenido muy claro cómo aprovechar al máximo la tecnología.

En una entrevista reciente, Nisenholtz del NYT utilizó el ejemplo de RSS, una aplicación que permite al usuario aglutinar contenido a su voluntad. No es una aplicacion esotérica, y, sin embargo, muy pocos de los sitios de Internet de los diarios la utilizan al máximo de sus posibilidades. En The Miami Herald, además de nuestra operación en la red y nuestra producción de un diario tradicional, tenemos una operación de radio donde producimos segmentos para una estación local y una alianza de contenido con una estación de television.

En el estudio tenemos la posibilidad de instalar sistemas que permitan que todos estos componentes estén perfectamente integrados para que el tráfico del contenido fluya ininterrumpido de una mesa central a distintas plataformas.

A nivel de Knight Ridder, se busca unificar plataformas para que las bibliotecas de nuestros periódicos sean directamente accesibles a todas las publicaciones de la cadena.

Estos procesos tienen que ver con la visión que señalaba Witt en su memorándum. Actualmente, el diario es la operación central y el Internet y las otras operaciones subsidiaries son satélites. Esta visión debe cambiar, y eso se logra reestructurando los organigramas de trabajo, identificando las nuevas funciones y eliminando las obsoletas.

Pero esto no se puede hacer ad hoc. Tiene que existir una estrategia que abarque todos los componentes. Nisenholtz sueña con refrescar la página web hasta 40 veces por día. Esto se logrará solamente asignando los recursos necesarios en personal y equipo y planificando cuidadosamente el escalonamiento del personal según el volumen de trabajo.

Otro ejemplo: en The Miami Herald estamos estudiando la fusión de los infografistas del periódico con los infografistas de la operación en la red. La función es diseñar infografías, sea para la plataforma que sea.

La cuestión del personal la he dejado para lo último porque es verdaderamente el tema más espinoso. Los trastornos provocados por la reestructuración de procesos y por la instalación de nuevos sistemas pueden ser muy traumáticos, sobre todo si no están bien planificados.

A muchos periodistas les aterran estos cambios. Y con el terror vienen la frustración y el resentimiento.

¿Cuáles son los temores principales?

La posibilidad de la pérdida del empleo. Keller, del NYT, reconoce que a veces el concepto de fusion de fuerzas laborales se ha utilizado como un eufemismo para la reducción de personal. Pero la idea, al pensar en la redistribución de recursos, no es su eliminación. En algunas áreas hará falta menos personal, pero en otras hará falta más.

La posibilidad de que la carga de trabajo se vuelva excesiva. Muchos periodistas de diarios resienten la intromisión del Internet. La ven como una oportunidad más para ser explotados. Ahora no solamente tendrán que escribir para el diario, sino que también para el Internet. Y todo por el mismo sueldo. No solamente los periodistas se sienten así, sino que también los fotoperiodistas, a quienes se les está pidiendo que carguen con una cámara de video. La solución es explicar claramente que la función del periodista está evolucionando y se requieren nuevas abilidades.

La posibilidad de la automatización de la labor periodística y la pérdida de las voces individuales. He perdido ya la cuenta de cuántos articulos he leído sobre este tema y cuántas conversaciones he tenido con reporteros al respecto. El Internet, como la máquina de escribir o la pluma de ganso, es sencillamente un instrumento.

La posibilidad de no poder manejar los cambios o no poder entender las nuevas tecnologías. Jim Witt no pudo ser más claro en su memorándum. Las responsabilidades y funciones van a cambiar y es necesario actualizarse. Por eso la inversión de la empresa en la capacitación del personal se convierte en un factor clave en este esquema. Tradicionalmente, las empresas han dejado mucho que desear a la hora de asignar fondos para la capacitación. Este patrón debe cambiar.

Aun comprendiendo todas estas dinámicas, la tarea que tenemos por delante como ejecutivos de redacción es titánica. Unos días después de anunciar la integración total, Keller tuvo que salir a la palestra a explicar que tenía conciencia de que no todas la personas en la redacción del NYT tendrán la capacidad de adaptación necesaria y que se hará todo lo possible para ver cómo se las acomoda.

En resumen, nos encontramos en un momento histórico similar al del invento de la imprenta. Con la llegada del instrumento de Gutenberg, la nueva tecnología desplazó sin piedad a los calígrafos y a sus industrias subsidiarias –los fabricantes de tintas y de papeles. Todos estos grupos vieron como su mundo se desmoronaba irrevocablemente para reconfigurarse en nuevos modelos.

Pretender que esto no está ocurriendo no sirve de nada. Nos guste o no, debemos prepararnos para lo que viene si queremos que el periodismo siga vigente.


A continuación, algunos de los datos citados por Liza Gross, editora ejecutiva para Presentaciones y Operaciones de The Miami Herald, durante su presentación en el Primer Encuentro Panamericano de Periodismo y Comunicación en Internet, realizado en septiembre en Buenos Aires bajo el patrocinio del Grupo INFOBAE:

1. En el 2004, según Veronis Suhler, los consumidores de todas las edades invirtieron 30 minutos al día leyendo un diario, contra 2,2 horas viendo televisión por cable.

2. De acuerdo con la Newspaper Association of America, entre 1997 y 2000, el porcentaje de lectores entre los 18 y los 24 años de edad que dijeron haber leído el diario el día anterior disminuyó en un 14 por ciento.

3. Ese mismo grupo, de acuerdo con otro estudio de Magid, cita los portales de Internet como la fuente de noticias consultada más frecuentemente.

4. El 44 por ciento del grupo entrevistado en el mismo estudio de Magid aseguró haber recurrido al Internet en busca de noticias diarias. Sólo un 19 por ciento seleccionó al diario como fuente primaria de noticias.

 

 
 
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