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Prensa costarricense siente amenazas

Por Montserrat Solano Carboni

En Costa Rica, la prensa recibe amenazas. ¿Lo sorprende? Pues esa fue una de las principales confesiones hechas por los periodistas ticos al contestar una encuesta promovida por La Nación sobre libertad de prensa y acceso a la información.

   El 55 por ciento de los 97 comunicadores que respondieron al formulario enviado por este diario dijeron haber recibido algún tipo de intimidación en el ejercicio de su carrera, mientras que un 45 por ciento afirmó que no.

   La consulta, realizada entre el 13 y el 22 de junio pasados, revela que la amenaza más común es la de tipo legal, que se resume: "Si publica, lo demando". Así lo consignó el 58 por ciento de los reporteros que sí manifestaron haber recibido presiones.

   El segundo lugar lo ocupan las amenazas laborales (17 por ciento) y el tercero, las amenazas financieras sobre la empresa donde trabaja el periodista (12 por ciento).

   Y también se dan amenazas contra la integridad física y la vida. De hecho, cinco periodistas aseguraron haber recibido advertencias de secuestro y hasta de muerte.

   La mayoría de los consultados, incluso algunos que nunca han sido amenazados, parece sufrir un síndrome de autocensura pues el 55 por ciento de ellos reconoció haber dejado de publicar alguna vez por temor a que se concretara una demanda.

   El restante 45 por ciento no se dejó amedrentar. Pero de este segmento, una cuarta parte pagó el precio: enfrentar una causa penal.

   Otro factor que parece estimular una conducta autorepresiva es la percepción que tiene el 82 por ciento de los comunicadores en el sentido de que la legislación que rige su trabajo limita el ejercicio profesional.

   Un 13 por ciento no compartió dicha opinión, mientras un 5 por ciento no contestó.

   El estudio también midió el grado de dificultad o facilidad que tienen los periodistas para obtener la información y se le solicitó a los participantes calificar cuán accesibles o inaccesibles son los principales jerarcas públicos.

   Al analizar la legislación tica, encontró que hay censura previa, censura previa electoral, que el ordenamiento jurídico no garantiza el acceso a la información del sector público, entre otros.

Sí a reforma
   El clamor por una reforma legal fue casi generalizado entre los periodistas que contestaron el formulario.

   Un 94 por ciento de ellos se mostró de acuerdo con variar la legislación que sanciona los delitos contra el honor (injuria, calumnia y difamación) y el desacato.

   Un 3 por ciento no está de acuerdo con la reforma y el otro 3 por ciento no respondió.

   Al consultársele a los comunicadores las razones que esgrimen para defender un cambio en la legislación, la causa más citada (24 por ciento) fue que la normativa actual es una amenaza y obliga a la autocensura.

   Un 12 por ciento de las menciones refieren que la ley actual limita la labor de los periodistas y un 9 por ciento evidencian preocupación por el hecho de que los reporteros tengan la carga de la prueba en los procesos judiciales y porque no se les respeta el principio de inocencia.

   Otro 9 por ciento de los argumentos se refieren a la necesidad de garantizar más el derecho a la información y que la ley sirve de escudo a funcionarios públicos.

   Los comunicadores también justificaron la reforma ante las deficiencias de la ley porque: "Restringe el periodismo crítico o investigativo" (7 por ciento), "afecta la libertad de prensa" (4 por ciento) y "limita la libertad de expresión" (4 por ciento).

   De vuelta al tema de las demandas, un 23 por ciento de la muestra dijo haber sido demandado alguna vez por situaciones relacionadas con su trabajo. El 77 por ciento afirmó que nunca se ha enfrentado con tal situación.

   En el grupo de 22 comunicadores que sí han sido demandados, un 29 por ciento afirmó haber enfrentado procesos por difamación, injuria (28 por ciento), calumnia (25 por ciento), publicación de ofensas (9 por ciento) y difamación de persona jurídica (5 por ciento).

   Finalmente, un 4 por ciento apuntó haber sido acusado "por otros asuntos".

   De estos reporteros que han sido demandados, la mayoría (el 59 por ciento) forman parte del grupo que dijo no autocensurarse.

Acceso a la información
   Respecto de la facilidad o dificultad para obtener información en el sector público, el 76 por ciento de los periodistas consultados dijo tener acceso directo a sus fuentes, mientras que un 20 por ciento afirmó no tenerlo y un 4 por ciento no respondió.

   La principal limitación que afrontan los comunicadores para obtener algún dato es pasar por el "filtro" de los intermediarios (oficinas de prensa, secretarias, asistentes u otros). Esta barrera fue citada por el 34 por ciento de los entrevistados.

   Un poco distante, en un segundo puesto, se situó el problema de la falta de disponibilidad de los funcionarios para atender a la prensa (13 por ciento), seguida por la falta de respuesta pronta (10 por ciento) y por la burocracia institucional (8 por ciento).

   Otras quejas son: los funcionarios nunca se refieren a los temas por desconocimiento (5 por ciento) o porque no les conviene (4 por ciento), alegan confidencialidad de documentos (2 por ciento) y ocultan información que los pueda comprometer (2 por ciento).

   A los periodistas también se les preguntó si alguna vez han tenido que solicitar datos por escrito en las instituciones públicas o ampararse en el derecho de exigir respuesta en el término de 10 días hábiles a consultas sobre temas de interés noticioso.

   Un 2 por ciento de los periodistas admitió que siempre deben conceder ese plazo, un 6 por ciento manifestó que frecuentemente se ven obligados a ello y un 44 por ciento manifestó que a veces deben hacerlo.

   Un 43 por ciento nunca han tenido que esperar los diez días y un cinco por ciento no respondió a la consulta.

Preocupación
   Santiago Cantón, relator sobre libertad de expresión de la CIDH, se sorprendió por el nivel de autocensura de la prensa costarricense.

   "Lo más preocupante es el tema de la autocensura, y eso es precisamente la gravedad que produce cuando se puede llegar a abusar del sistema judicial," manifestó el pasado 23 de junio.

   Por su parte, Roberto Cuéllar, director ejecutivo de la CIDH, detectó en la encuesta una señal de la "tarea impostergable de luchar por los derechos humanos de los periodistas".

   "Una democracia no se debe quedar de brazos cruzados, y el control de lo público es democracia", señaló. "Hoy el principal temor es oír a la ciudadanía y para eso están los medios. Esa es una válvula que no se puede perder".

   Al respecto, el presidente del Colegio de Periodistas, Enrique Villalobos, calificó las amenazas como preocupantes pero no extrañas. Aseguró que esa corporación está preparando un proyecto de ley alternativa para dar más garantías a la prensa.


Montserrat Solano Carboni es reportera del diario La Nación en San José, Costa Rica.
Reproducción autorizada.


(9 de julio del 2001)

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