Con sólo
escuchar los testimonios de la gente
que rodeaba a la periodista Maria José
Bravo al momento de ser asesinada ,
la Policía Nacional y la Fiscalía
no pueden dudar de que se trata de un
asesinato a quemarropa dirigido al corazón
de la democracia, para silenciar la
verdad y privar a la población
de su derecho a la libre información
que Maria José estaba sirviendo.
La periodista, libreta en mano, cayo
al suelo mientras le informaba a un
grupo de interesados lo ultimo que sabia
de los resultados de las elecciones
en disputa en varios Municipios de Chontales.
Su pequeña audiencia creyó
que era un desmayo por no haber comido
bien y mal dormido durante los tres
últimos días que paso
fiscalizando la justeza de los comicios
municipales en cumplimiento de su deber.
Cuando quisieron levantarla, Maria
Jose salpico a todos de sangre con la
que hizo su ultima denuncia. Los ojos
puestos en la periodista víctima
inmediatamente buscaron al asesino y
desde ese momento fue señalado,
no solo por testigos, sino por su propia
mujer, quien al oir el disparo salió
del Centro de Computos en donde trabajaba
y, frente a los presentes , le dijo
a su marido “la cagastes”
para luego intentar defenderlo de la
policía.
El acusado es señalado en Chontales
de haber cometido otro asesinato en
las elecciones pasadas. Después
de cuatro anos nadie recuerda que haya
sido procesado esa primera vez . En
el entierro de Maria José la
gente de Santo Tomas volvió a
recordarlo sin poder entender por qué
ahora vino del Ayote sólo a matar
a la periodista inocente y dejarla en
silencio para siempre.
Sin duda el autor material e intelectual
del crimen contra Maria Jose, es un
asesino confeso. Sabía que podía
matar a una periodista con impunidad
en Nicaragua , como lo hicieron recientemente
en Colombia con Orlando Sierra, Ronaldo
Santana de Araujo en Brazil, Jean–Leopold
Dominique en Haití , Roberto
Mora en México y otros crímenes
a periodistas que siguen impunes en
América Latina.
Maria José, con sólo
26 años, culminó su carrera
profesional con la gloria de una heroína
en cumplimiento de su mision. Su nombre
trascendió fronteras para evidenciar
los niveles de intolerancia politica
frente al poder de la palabra escrita
en libertad.
Su recuerdo va a estar presente en
la historia reciente del periodismo
nicaragüense clamando por justicia
y el fin de la impunidad generalizada
en Nicaragua, de nuevo, contra periodistas.
Su sacrificio es también un
llamado a proponer seguros de vida para
los periodistas en ejercicio de su profesión
que, como Maria Jose, deja un niño
y una madre enferma sin su protección.
Las vidas de los periodistas están
en riesgo y valen más que todas
las alcaldías por la que una
periodista hoy fue asesinada con violencia
extrema . Por Maria José : No
mas impunidad.
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