|
Profesionalismo
y partidarismo en las redacciones nicaragüenses
Los periodistas adoptan nuevos estándares profesionales
Por
Kris Kodrich
Luego
de muchas conjeturas sobre si el ex presidente Daniel Ortega
firmaría la Declaración de Chapultepec, el líder
sandinista expresó arrepentimiento por la censura sandinista
de los años ochenta y firmó el histórico
documento que afirma la libertad de prensa.
Esa noche
del 4 de julio, en casa de la también ex presidente
Violeta Chamorro, los tres principales candidatos a la presidencia
de Nicaragua en las elecciones a celebrarse el 4 de noviembre
de este año, suscribieron el principio que ninguna
ley ni acto del gobierno debe restringir la libertad de expresión
de la prensa.
Aunque
la ceremonia parece indicar tiempos mejores para la prensa
nicaragüense, los periodistas en este país centroamericano
ven las cosas de otra manera. Mientras el país se prepara
para un cambio de liderazgo, los periodistas citan algunas
de sus preocupaciones:
El gobierno del presidente Arnoldo Alemán continúa
favoreciendo a un periódico y a varias emisoras progubernamentales
con abultados contratos de publicidad oficial. La Sociedad
Interamericana de Prensa (SIP) en julio criticó a Alemán
por esta acción, calificándola como una severa
restricción a la libertad de prensa.
En diciembre, la Asamblea Nacional aprobó la creación
de una organización nacional de periodismo que tendría
la potestad de otorgar licencias a los medios. Si bien Alemán
vetó partes de la medida, muchos periodistas consideran
que la ley viola los acuerdos internacionales sobre derechos
humanos así como la constitución nicaragüense.
Más
allá de los actos del gobierno, la prensa nicaragüense
se encuentra en un período crítico de transición,
del periodismo partidario del pasado a un estilo más
profesional y ético.
Con todo,
Alfonso Malespín, profesor de periodismo de la Universidad
Centroamericana, en Managua, dice que el periodismo nicaragüense
está mejorando. "Los periodistas son más
independientes de los poderes políticos y económicos",
dice, añadiendo que los periodistas están más
conscientes de la ética profesional y de su responsabilidad
social.
Los medios
noticiosos, a los que sólo aventaja la Iglesia católica
en términos de credibilidad, según revelan las
encuestas de opinión pública en Nicaragua, están
encontrando aún mayor apoyo en el público en
la medida en que asumen una visión más crítica
de las elecciones venideras, dice Malespín. "Son
la única institución, fuera de la Iglesia católica,
que puede confrontar al poder político en el país".
Cristiana
Chamorro, hija de Violeta y miembro de la junta directiva
de La Prensa, dice que la elección presidencial
presentará un desafío a aquellos periodistas
nicaragüenses acostumbrados a la politiquería
partidaria de antaño. En lugar de jugar a los favoritos,
los periodistas pueden ayudar a darle un tono de seriedad
a la campaña. "Los medios tienen una magnífica
oportunidad con estas elecciones", dice Chamorro.
La
Prensa cambia para el siglo XXI
La
Prensa, el principal periódico del país,
con 75 años de antigüedad, está liderando
el camino hacia un estilo más profesional de periodismo.
En abril
del 2000, luego de desprenderse de muchos de los periodistas
de la vieja guardia, el diario invitó a David Hume,
un consultor de medios basado en Washington, D. C., a dirigir
la redacción en calidad de editor ejecutivo. Hume,
un argentino de 55 años de edad, comenzó inmediatamente
a eliminar las viejas mañas partidistas. Hasta el editor
tuvo que romper sus vínculos con un partido político.
Además
de suprimir los reportajes tendenciosos, Hume implementó
otros cambios, como por ejemplo, estableció una estructura
de equipo para las distintas secciones del periódico
y aumentó los recursos disponibles para investigaciones
periodísticas. Encaró, además, un rediseño
del periódico, dedicando páginas completas y
hasta páginas dobles a las principales noticias del
día, a fin de facilitarle a los lectores un acceso
más rápido a la información.
En agosto,
la Sociedad Interamericana de Prensa reconoció los
esfuerzos de La Prensa, otorgándole el premio
SIP 2001 al reportaje en profundidad. El equipo integrado
por Roberto Fonseca, Eduardo Marenco, y Jorge Loaisiga llevó
a cabo una investigación en Nicaragua, Panamá,
y los Estados Unidos que expuso la corrupción, el favoritismo
político y las presiones políticas existentes
en el departamento federal de impuestos.
Los lectores
aceptaron entusiastamente los cambios en La Prensa.
La circulación aumentó hasta alcanzar un total
de 37.000 ejemplares diarios, unos cuantos miles más
que su competidor más cercano, El Nuevo Diario.
Sin embargo,
cuando Hume eliminó la página dominical de la
iglesia Católica, provocó un vendaval de críticas.
Hume inició una nueva página titulada "Religión
y Fe", para reemplazar la página "Lectura
Dominical", suministrada por la iglesia Católica
desde hacía nueve años. Cuando la página
católica desapareció en mayo, la jerarquía
indignada de la iglesia dijo que "Dios había sido
censurado".
"Creo
que es una directriz para destruir a la iglesia a toda costa,
para desacreditarla", afirmó Monseñor Silvio
Fonseca, el editor encargado de la página.
La ex
presidenta Violeta Chamorro, que es dueña de un tercio
de las acciones de La Prensa, se pronunció en
contra de la medida, diciendo que La Prensa ha sido
tradicionalmente amiga de la iglesia Católica. En un
comunicado dado a los medios, reiteró su profundo respeto
a la iglesia y dijo que no había tenido nada que ver
con la decisión porque los otros dos codueños
-su cuñado y su cuñada- la habían excluído
de la junta directiva debido a sus nexos políticos.
"Espero que los obispos y los otros dos dueños
de La Prensa lleguen a un arreglo satisfactorio para
la iglesia y para La Prensa".
Hume
defendió su decisión, señalando que sólo
un cinco por ciento de los lectores leian la página
católica y que la nueva "Religión y Fe"
comprende todas las religiones, incluyendo por ende al creciente
segmento de creyentes protestantes, que se calcula puede ser
el 20 por ciento de la población en este país
mayormente católico. La nueva página todavía
tiene una columna católica, "Desde el Vaticano",
y la iglesia nicaragüense es bienvenida a contribuir
información interesante para la página, dijo
Hume. "Quiero que la iglesia nos provea material relevante
para nuestros lectores. Si es bueno, encontraremos el espacio
para publicarlo. Si no, estamos desperdiciando espacio".
Hume
dijo que el periódico perdió sólo 10
suscriptores a causa del cambio, mientras que la circulación
dominical creció por 1.000 ejemplares en una semana
reciente.
Un
escenario que cambia
El periodismo
nicaragüense ha sufrido cambios formidables en la última
década. Los periodistas comenzaron operando bajo relativamente
pocas restricciones con la instauración del gobierno
democrático de Chamorro en 1990.
Violeta
Barrios de Chamorro es la viuda de Pedro Joaquín Chamorro
Cardenal, el editor de La Prensa asesinado en 1978,
cuando lideraba la oposición a la dictadura de Somoza.
Durante el gobierno de Violeta Chamorro se abrogaron muchas
de las restricciones a la prensa. De hecho, la prensa nicaragüense
pasó a ser una de las más libres de latinoamérica,
según algunos observadores independientes.
Antes
de eso, los periodistas trabajaban bajo la censura del régimen
de Somoza, que ocupó el poder desde mediados de la
década del 30 hasta la revolución sandinista
de 1979. En la década de los 80, los periodistas continuaron
sufriendo censura, esta vez de parte del gobierno sandinista.
El panorama
de los periódicos de Nicaragua cambió rápidamente
en los 90. Dos nuevos periódicos La Tribuna,
en 1993, y La Noticia, en 1999, se sumaron a La
Prensa, a El Nuevo Diario, y a Barricada,
el diario oficial sandinista. Barricada cerró
en 1998. Un año después La Tribuna luchaba
por permanecer abierto y en el 2000 cerró definitivamente.
Los periódicos
divergían dramáticamente en cuanto a contenido,
apariencia, y política, y recurrieron cada vez más
a técnicas introducidas por los periódicos estadounidenses
-fotografías a color, gráficas y artículos
cortos- para atraer a lectores más jóvenes y
escasos de tiempo. Pero la circulación siguió
siendo una fracción de lo que era en la turbulenta
década de los 80, cuando la guerra civil desgarraba
al país.
Este
año, La Prensa recuperó la primacía
en circulación sobre el pro sandinista El Nuevo
Diario. La Noticia, que apoya al presidente Alemán,
del Partido Liberal Constitucionalista, tiene una circulación
de un par de millares.
Según
una encuesta a 2.100 personas hecha en Managua por M &
R Consultants y pagada por La Prensa, éste es
el periódico preferido por las clases media y alta,
dejándole la audiencia de las clases más bajas
a El Nuevo Diario, un periódico más sensacionalista.
Otra
encuesta, en marzo de este año arrojó, que de
398 encuestados que leen algún periódico, el
59,8 por ciento prefiere La Prensa, mientras que el
38,1 por ciento prefiere El Nuevo Diario. La Noticia
casi no registró, con un 0,3 por ciento.
En otra
encuesta, ésta efectuada por Cid-Gallup entre 1.254
personas, La Prensa resultó el diario más
popular, con 28,6 por ciento de la audiencia, mientras El
Nuevo Diario contaba con 26,7 por ciento. La Prensa
le pagó a Cid-Gallup para que añadiera algunas
preguntas al final de una encuesta política que mostró
a Daniel Ortega en primer lugar de los tres candidatos presidenciales
para la elección de noviembre 4, con 29 por ciento
de la intención de voto, seguido de Enrique Bolaños,
con 26 por ciento, del partido de gobierno Liberal Constitucionalista,
y el entonces candidato por el partido Conservador Noel Vidaurre
con 17 por ciento.
La circulación
total de los diarios es bajísima en este país
centroamericano de 5 millones de habitantes, mayormente por
la situación económica, que todavía se
estaba recuperando de años de revolución en
los setenta y de la guerra de los Contra en los ochenta cuando
el huracán Mitch desoló al país en 1998.
"La gente tiene que decidir si comprar una tortilla o
un periódico", dice el profesor Malespín.
"La gente prefiere comer".
Los periódicos
al inicio del siglo XXI continúan en una fiera batalla
por los lectores y por la supervivencia.
Hasta
El Nuevo Diario, que por mucho tiempo había
mantenido su tirada en blanco y negro, ha comenzado a imprimir
su primera página a color. Pero el diario pro sandinista
no da señales de convertirse en menos partidario. Igualmente,
La Noticia, con sus pocos lectores, continúa
apoyando al gobierno y sobrevive gracias a la publicidad oficial
que le concede el gobierno de Alemán.
Los
desafíos que encaran los periodistas nicaragüenses
Los periodistas
nicaragüenses tratan de encontrar el significado de un
buen periodismo en una era de libertad sin precedentes. Los
periodistas en la prensa controlada del pasado no tenían
que preocuparse mucho por cuestiones como ética o profesionalismo.
Sin embargo, los periodistas nicaragüenses comenzaron
a confrontar estos problemas en los noventa y a desplazarse
hacia un nuevo modelo de periodismo para el siglo XXI.
De acuerdo
a investigaciones presentadas por el autor a la Asociación
Internacional de Comunicaciones en el 2000, los periodistas
nicaragüenses que empezaron en la profesión en
los noventa tienen distintas actitudes profesionales que sus
colegas que empezaron en épocas anteriores. Los periodistas
más jóvenes no creen que es tan importante promover
ciertas ideas y valores como los periodistas mayores de 31
años de edad. La nueva promoción de periodistas
en Nicaragua se rige por un enfoque más objetivo y
profesional hacia las noticias.
La firma
de la Declaración de Chapultepec por los tres candidatos
principales a la presidencia recibió una cobertura
extensa en los medios. El principal canal de televisión
- Canal 2 - optó por cubrir la ceremonia en vivo, interrumpiendo
la popular telenovela de la tarde.
Cuando
Ortega regenteaba el gobierno sandinista en los años
ochenta, fue ampliamente criticado dentro y fuera de Nicaragua
por su tratamiento de la prensa. Los sandinistas justificaron
la censura diciendo que el país estaba en guerra con
la facción Contra, respaldada por el gobierno norteamericano,
que trataba de derrocar al régimen.
Ortega,
que mantiene un pequeño margen sobre sus contrincantes
en las encuestas de opinión, dice ahora que el partido
sandinista ha cambiado y reconoce los errores del pasado.
"Entendemos que para progresar hacia la paz, es necesario
rectificar esos errores, y con el entendimiento que la ratificación
es necesaria, venimos a firmar esta Declaración de
Chapultepec" , afirmó, antes de tomar una pluma
y rubricar el documento. Luego, los tres candidatos brindaron
juntos para celebrar.
La Declaración
de Chapultepec fue producto de una conferencia organizada
por la SIP en México en marzo de 1994 para enumerar
los principios de una prensa libre en el hemisferio occidental.
Desde entonces ha sido ratificada por líderes políticos,
así como por periodistas y académicos.
La ausencia
del presidente Arnoldo Alemán a la reunión del
4 de julio llamó la atención. Alemán
ha sido criticado por favorecer al periódico pro gubernamental
La Noticia con la publicidad oficial. El presidente
de la SIP lo había invitado a ratificar el documento
con los otros, pero Alemán respondió que tenía
un compromiso previo de viajar a otra región. A pesar
de que el viaje luego se canceló, según reportó
La Prensa, Alemán no asistió a la ceremonia.
El 13
de julio, la SIP expidió un comunicado que critica
al presidente por"una política sistemática
de discriminación al otorgar la publicidad oficial,
dirigida a castigar medios noticiosos".
La época
de la censura puede haberse acabado, pero los desafíos
para la prensa nicaragüense continúan.
Kris
Kodrich es profesor asistente de periodismo en Colorado State
University, donde se especializa en las comunicaciones de
masas en el plano internacional, y hace investigaciones en
el área de los medios latinoamericanos. Su tesis de
grado en el 2000 en Indiana University exploró la tradición
y el cambio en la prensa nicaragüense. Ha sido reportero
y editor en diarios en Wisconsin y la Florida.
(6
de septiembre del 2001)
Artículos
relacionados:
Los
desafíos de Radio Ya y Radio Corporación
Democracia
diez años después
|